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PSEUDOCIESIS O EMBARAZO PSICOLÓGICO LA EXPERIENCIA DE SASHA

El embarazo psicológico se presenta cuando una mujer piensa que esta embarazada sin estarlo, ademas presenta todos los signos y síntomas gestacionales. Muchas mujeres experimentan este trastorno por su deseo enorme de ser madres.

Sin embargo es mucho mas frecuente en adolescentes que NO QUIEREN TENER HIJOS.

En este post les cuento la historia de Sasha, quien por su miedo a quedar embarazada desarrollo un embarazo psicológico, y quiso compartir su experiencia con el fin de ayudar a otras chicas que estén pasando por la misma situación o similares.

Con este tema inauguramos nuestra nueva sección del canal #YOURSTORYTIME donde queremos que las personas que tienen algo que contar para concienciar a otras personas,ayudar, o simplemente desahogarse, nos envíen sus historias para ser contadas en el canal. Si quieres contarnos tu historia escríbenos a LEIDYCUENTAMIHISTORIA@GMAIL.COM

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Les comparto la historia tal y como ella la envió.

Hola querida Rosita, espero que estés bien. Te escribo con el objetivo de compartir mi experiencia, con el fin de motivar a otras chicas a ir al médico a tiempo ante cualquier inquietud o sospecha de infección o embarazo. Mi caso ya tú lo sabes, pero a continuación relato lo terrible que fue, y por absolutamente todo lo que tuve que pasar, y no pasen por lo mismo; que sigan tus consejos, que ante cualquier miedo o duda vayan a un ginecólogo, se informen con fuentes fidedignas y —de ser necesario— busquen ayuda terapéutica con algún profesional cuanto antes, que no se dejen vencer por el miedo.

En octubre del año 2016 tuve interacción sexual con mi ex pareja, no daré todos los detalles, pues en tu blog, en el artículo de «Embarazo psicológico», dejé un comentario meses atrás explicando mi caso. La cuestión es que no fue absolutamente nada que implicara un riesgo, pues soy bastante paranoica, de modo que él y yo optamos por hacer simplemente sexo oral.

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Al principio obviamente yo no veía un riesgo en aquello, recuerdo claramente que cuando tenía que bajarme, solo sentía como cólicos, pero NADA que bajaba. Allí es cuando se me pasa una idea totalmente sin sentido por la mente ¿qué tal si cuando  él eyaculó en mi boca, quedó su esperma y se  los pasé cuando me besó, y luego al él hacerme oral me los transfirió a mi vagina? Sé que era demasiado ridículo, absurdo  y desquiciado, pero juro  que yo no podía sacarme de la mente esa idea.

Entraba en tu blog y tu canal por paz, la cual conseguía momentáneamente para posteriormente entrar en crisis nerviosa una y otra vez, como algo de nunca acabar. 

Mi menstruación siguió bajando de manera regular, pero diferente, más escasa y con síntomas premenstruales que yo no solía presentar, lo cual me hacía sentir que algo no andaba para nada bien, que dicho sangrado era extraño, que no era mi menstruación.

Dichos síntomas eran: cólicos fuertes y un dolor de senos insoportable, ¡en mi vida me habían dolido los senos! Buscar en Google poco me ayudaba, pues todos los resultados vinculaban mi caso con un posible embarazo. A esto se le adjuntaron síntomas como nauseas, mareos, malestar general, dolor lumbar, cambios en mis pezones (se tornaron más grandes), dolor pélvico y la linea alba se tornó notoriamente más oscura. Todo me decía que estaba embarazada, que el sangrado que me había bajado no era menstruación, pues era muy escaso, de color distinto y pasó de durarme casi 7 días, a durar solo 3 o 2.

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Pasaba por mi mente que había quedado encinta de un modo médicamente imposible, que nadie me iba a creer si llegase a ser ese el caso. Me sentía sola, frustrada, deprimida, sumergida en el miedo… Por horas me calmaba leyendo información fiable como la de tu blog, pero el pánico aparecía tarde o temprano, y entonces entraba en una crisis nerviosa que me acompañaba con taquicardia, disnea, entumecimiento en las extremidades, llanto y temblores; era evidente que estaba desarrollando un trastorno de ansiedad (ya contaré un poco más sobre esto).

Los síntomas del embarazo siguieron por meses, y mes a mes mi miedo y mi obsesión iba en aumento; dedicaba horas y horas de mi día en foros y páginas que me ayudaran a conseguir paz, pero conseguía todo lo contrario, mi miedo aumentaba. Justamente por estar tan pendiente de esos foros, mi vida social se estaba yendo a la basura, no quería salir de casa, solo quería quedarme todo el día llorando, lamentándome por ser la única mujer que ha quedado embarazada de un modo tan imposible… No quería decirle nada a absolutamente nadie, la idea de ir al ginecólogo me aterraba (tú me llegaste a regañar en una ocasión por ello), me aterraba que mis peores pesadillas se hicieran realidad y viera un bebé en el ultrasonido, o hacerme una prueba de embarazo y ver un positivo.  Era todo infernal…

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Contaba las semanas, y recuerdo que a la semana 28 de supuesta gestación, sentí tres patadas en el estómago; quedé helada, llorando, en shock; para mí ya era un hecho que estaba embarazada, mi desesperación era indescriptible, pues no quiero tener hijos, apenas soy una chica de 23 años y vivo en Venezuela, un país cuya situación económica es crítica. Luego de haberme calmado traté de darle una explicación a dichos movimientos que sentí, busqué en Internet y me salieron los tics nerviosos, lo cual para mí tenía sentido, sin embargo no me dejaba tranquila del todo. Los tics siguieron tras todos los meses siguientes, y en mis momentos de angustia y crisis de ansiedad, los asumía como movimientos del bebé, entonces lloraba horas y horas en la ducha…

La idea de estar embarazada me acompañaba día y noche, no podía huir de ella, ni un solo segundo de mi vida. Yo no puedo describir lo mal que la pasé, lo demacrada que estaba, lo consumida que me encontraba tras meses de ataques de pánico, tras meses de síntomas que no se iban; entre ellos, la línea alba se me tornó más oscura en la semana 32, y yo solo quería morirme.

A medida que me acercaba a la semana 40, con tres kilos de más, con el vientre más grande y con dolores más pronunciados, mi pánico iba en aumento, yo seguía teniendo sangrados que, una parte de mí sabía que era mi menstruación, pero la otra asumía que no.

Ya era la semana 40, nada había ocurrido, un poquito de paz inundó mi alma, hasta que… ¡Sentí un dolor punzante en el bajo vientre!, un dolor real. Quedé aturdida, quedé inmóvil, los miedos se incrementaron… A partir de ese punto, yo daba por hecho que estaba cerca del parto, tenía tanto miedo y me sentía tan sola.

Pasaron los días y yo no paraba de sudar, tenía sofocos, jamás me había pasado; busqué en Google y me salió que era una señal de parto. No paraba de llorar…

En la semana 42, estaba acostada, minimamente tranquila pues ya había pasado el tiempo límite, y de pronto… Un dolor punzante en la pelvis y en la zona lumbar. El dolor iba en aumento, yo entré en crisis, no aguanté más y le dije a mi madre que debíamos ir a una clínica, que me sentía fatal.

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Apenas la doctora me atendió me desahogué a solas con ella. Solté absolutamente todo lo que me había callado durante los últimos nueve meses; lloré a más no poder, ella me tranquilizaba, me decía que un embarazo sin penetración o sin eyaculación en la entrada de la vagina era imposible, pero yo estaba realmente alterada por el dolor. Ella fue un ángel conmigo, me tomó la mano y me pidió que confiara en ella, que en la ecografía no habría ningún bebé, que yo no estaba de parto. Tomé aire, me decidí a enfrentar mis miedos y entonces me desnudé, me puse la bata, me acosté e intenté relajarme mientras ella me hacía la ecografía transvaginal… Yo no quería ver el monitor, estaba temblando; ella riendo me dijo: mira el monitor, no hay ningún bebé dentro, tienes un hermoso útero y unos lindos ovarios; fue entonces cuando empecé a llorar —nuevamente— pero de felicidad. No lo podía creer, mi cuerpo se inundó de paz, de tranquilidad, el dolor se fue disipando, mi rigidez muscular también…

Me detectó una infección vaginal, eso sí, así que me recetó un antibiótico, y el examen de papanicolau salió de maravilla; estaba tan feliz que simplemente no podía describirlo.

De verdad, debí hacerte caso e ir desde un principio, pero mi miedo no me lo permitió. También fui a un psicólogo y el diagnóstico no fue tan favorable, en esos nueve meses desarrollé síndrome de intestino irritable, pseudociesis y transtorno de pánico, por lo que desde entonces he debido ir a terapia una vez por semana…

Gracias por leerme, Rosita, y por la ayuda que nos brindas a todas las jóvenes y mujeres con información real y confiable. No puedo decir más que, lo peor que puedes hacer es buscar la razón de tus síntomas por Google… Ve al médico en seguida.

Muchas gracias a sasha por compartir su historia con todas sonostras, estoy segura que les será de mucha ayuda.

No olvidene que ante cualquier sospecha de que algo no va bien, lo mejor es acudir al Gienecologo o medico de inmediato.

2 comentarios sobre “PSEUDOCIESIS O EMBARAZO PSICOLÓGICO LA EXPERIENCIA DE SASHA

  1. Creí que era la unica que había pasado por eso, me paso exactamente lo mismo. Haciendome conjeturas, investigando…estuve así como por dos meses pero no aguante y fui al gineocolo. No era un embarazo y fui la mas feliz del mundo. Pero lo tuyo fue mas fuerte, Dios hasta 40 semanas pasando por eso no puedo creer que hayas aguantado eso.

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