Adolescencia

APRENDE A DECIR ¡NO! LA HISTORIA DE VIRGINIA.

¿Alguna vez te has preguntado si sabes decir NO?.. Para vivir en paz contigo y con los demás, es importante aprender a decir NO cuando las peticiones van en contra de nuestras creencias, costumbre, pensamientos, estilo de vida. etc. En general cuando consideramos que no son oportunas y mucho menos adecuadas para nosotros y nuestra forma de ser o pensar.

Decir NO a las personas que nos importan (padres,hermanos,primos,amigos,jefes etc) No es fácil, principalmente por el miedo a ser rechazadas, no ser aceptados, o a que nos vean de manera distinta.

Pero ten en cuenta algo muy importante, cuando aceptas hacer algo que no deseas, no quieres, y va en contra de tus principios, te vuelves débil, afecta tu autoestima, pierdes libertad, y ademas permites que se violen tus derechos.

Cuando aprendes a decir NO. Te vuelves invencible. Y si tienen que verte de manera distinta, que sea como esa persona que dice lo que piensa y es fiel a sus principios.

NO PERMITAS QUE NADIE TE ROBE EL DERECHO A DECIR LO QUE VERDADERAMENTE DESEAS.

Virginia es una niña de 19 años que nos ha escrito para contarnos su experiencia, con el maltrato Físico y Psicológico, Algo que no era capaz de ver en ese momento, Virginia tuvo que aprender a decir NO, para superar esta terrible experiencia.

La Historia la hemos contado en el canal, A continuación te comparto el video, no olvides SUSCRIBIRTE AL CANAL, para estar al tanto de todas las novedades.

Si quieres contarnos tu #YourStoryTime envia tu historia con todos los detalles posibes a LEIDYCUENTAMIHISTORIA@GMAIL.COM

La historia tal como Virginia nos la envió.

¡Hola! Primero que nada me presento, me llamo Virginia, tengo 19 años, soy de Uruguay, y quería compartirles mi  historia,  esperando que sea muy útil para el canal y para toda la gente que la conozca. Sin más que agregar, comienzo con el relato.

Cando tenia 14 años conocí a un chico, por medio de unos amigos que teníamos en común. Yo a esa edad todavía no había estado con ningún chico, ya que siempre me lo prohibieron mis padres, y además tampoco me llamaba la atención hablar con nadie ni nada de eso. La cuestión es que conocí a este chico, quien en ese momento tenia 19 años.

Empezamos a hablar primero por Facebook, después me pidió mi numero, y a los 2 o 3 meses despues de empezar a hablar todos los días, acordamos para juntarnos en un baile de la ciudad donde vivimos, así podíamos vernos y conocernos cada vez mas, porque la relación hasta ese momento era muy linda, él parecía ser muy compañero, a pesar de todos los problemas familiares que tenía.

Teníamos conversaciones bastante fluidas e interesantes, pero siempre noté algo raro en él. La primera vez que nos vimos (el día de ese baile), me preguntó por que me ponía una pollera tan corta, y por qué tomaba alcohol (yo en ese momento ya tenía 15 años). Me explicó que no le gustaba que los demás me vieran, y que por eso prefería que no usara ese tipo de ropa, porque él me amaba e intentaba cuidarme de todo lo demás. También me dijo que no le gustaba que las señoritas tomaran alcohol, porque no quedaban femeninas (y no es que yo terminara borracha ni nada de eso. Simplemente tomaba un vaso y nada más, pero nunca llegue a tener un estado de borrachera ni nada).

Ese día que lo vi por primera vez, me convenció con toda su charla, y además era tan cariñoso conmigo, que yo me derretía cuando estaba con él.

Después de eso comenzamos a vernos en su auto, ya que él era mayor de edad y tenia licencia de conducir, entonces teníamos un lugar privado para poder vernos. Estuvimos así unos 2 meses más, hasta que decidió presentarme en su casa tras muchas insistencias. Vivía solo con su madre, porque su padre vivía en otra ciudad y ellos ademas estaban divorciados.

Entonces me llevo por fin a su casa, conocí a su madre, por cierto, una persona fabulosa, con la que me llevé super bien.

Al poco tiempo de presentarme en su casa, sus actitudes comenzaron a cambiar cada vez mas. Cabe agregar que yo no lo presente nunca en mi casa, y mis padres tampoco se enteraron de su existencia, ya que no me dejaban tener novio en ese momento, y menos con tal diferencia de edad.

El tiempo pasaba y el cada vez se volvía más estricto con las cosas que me pedía. Ya no solo le molestaba que usara faldas cortas, y tomara un vaso de alcohol, sino que también le molestaba que le contara a mis amigas sobre nosotros, porque decía que nuestra relación era solo de nosotros dos y nadie mas tenia que enterarse de lo que pasaba o dejaba de pasar.

Llegó un día, en el que el tema sexo comenzó a aparecer cada vez mas en nuestras conversaciones, a 4 o 5 meses de conocernos, quería que yo ya le demostrara cuanto lo quería teniendo relaciones con él. Yo por supuesto no me sentía para nada preparada, pero tampoco había tenido la educación suficiente como para conocer demasiado del tema.

El día que cumplimos 6 meses de conocernos, me llevo a su casa, y me habia preparado la cena, todo muy romántico por cierto. Luego de cenar, me invito a ir a su cuarto, a charlar un rato, y pasar un tiempo juntos. Pero ese dia comenzó la verdadera violencia. Me senté en la cama con él, y tratando de convencerme para que me acostara a su lado me agarró del brazo muy fuerte y me acostó en la cama para hablarme. Me dijo que para probarle que de verdad lo queria, tenia que acceder a tener relaciones sexuales con él, o de lo contrario, mi amor por el no existía.

Después de pensar un rato, accedí, e intentamos tener sexo por primera vez. Como era de esperar, con mis nervios y falta de convicción, no lo pudimos lograr. Pero ese día reacciono bastante bien. Me dijo que la primera vez siempre iba a doler, que me quedara tranquila, que la próxima vez iba a ser mucho mejor.

Pasó el tiempo, y lo intentamos muchísimas veces más, pero nunca pudimos concretar el acto. Cada vez que lo intentábamos yo sentía un dolor inaguantable, y me largaba a llorar muy frustrada.

Las primeras 15 o 20 veces, el seguía siendo muy comprensivo, pero luego, comenzaron otra vez los cambios, empezó a presionarme cada vez más, diciéndome que no era una buena mujer por no poder hacer el amor con él, y que gracias a eso, él iba a tener que buscar ese placer en otros lados. Yo por supuesto muy triste, pasaba horas y horas llorando, pero no me daba cuenta, que la que estaba mal no era yo.

Pasaron días y semanas, y empezó a decirme, que como no podíamos tener sexo, debíamos intentar otras cosas, como por ejemplo sexo oral, o masturbarnos el uno al otro. Por supuesto al principio la idea no me gustó para nada, pero terminé haciendo lo que él decía, porque si no lo hacia, me amenazaba con dejarme.

Le hice muchas veces sexo oral, lo cual me daba muchísimo asco, y él me masturbaba sin mi consentimiento, porque afirmaba que yo tenía que sentir el placer de tener una relación (lo cual nunca sentí), y además como yo no me masturbaba a mi misma, él me obligaba a soportar eso de su parte, para que yo sintiera placer segun él.

Llegó un tiempo de nuestra relación, en el que terminábamos y volvíamos cada pocos días por culpa de la cantidad de discusiones que había en nuestra relacion.

Él odiaba que tuviera amigos hombres, llegó a agarrarme mi celular sin permiso, y bloquearme todos los contactos hombres con los que me hablaba por whatsapp, que eran compañeros de clase, amigos desde mi infancia, etc.

Viví esta vida durante 2 años y medio, siendo obligada a hacer muchas cosas, siendo obligada a ocultar mis pensamientos y creencias, porque solo los de él eran validos en nuestra relación. Viví 2 años y medio un tormento de violencia psicológica, la cual recién ahora soy capaz de reconocer.

La última vez que volví con él, yo ya tenía 17 años, lo quería ver, porque hacia ya como 2 meses no lo veía, y lo llegué a extrañar. Además él prometió cambiar, lo que me convenció completamente para intentarlo de nuevo. Pero ese día fue uno de los peores de mi vida.

Llegué a su casa, y me esperó en la puerta, tal como un cuento de princesas. Me llevó a su cuarto, y me invitó a sentarme en su cama. Luego de un rato, me invitó muy amablemente a tener relaciones, y le expliqué, que hacia mucho no nos veíamos, y que no me sentía preparada para eso. Él se frustró mucho con mi respuesta, y reaccionó de la peor manera que he visto. Me agarró con toda su fuerza, me sacó la ropa, y comenzó a tocarme y besarme, mientras yo me largue a llorar como nunca había llorado en mi vida. Me sentía tan indefensa al lado de él, ni siquiera podía moverme, porque me agarraba tan fuerte, que para mi era imposible hacer algo para salir de esa situación. Solo lloraba y le pedía que por favor parara. Ese día intentó también tener sexo conmigo, pero no pudo, porque era tal el dolor que yo sentía, que estaba completamente tensa, y no lo logró hacer.

Ese día cuando él terminó de hacerme lo que quiso me fui para mi casa, lo bloquee de todas las redes sociales, y desde ese momento no lo he vuelto a ver, ya han mas de 2 años de ese ultimo día.

Hoy puedo contar todas esas cosas, dándome cuenta de todo lo que pasé, pero juro que en ese momento, estaba completamente cegada con “mi primer amor”.

En la actualidad, he conocido ya varias parejas, pero es tal mi trauma, que no quiero tener intimidad con nadie, hace ya unos meses estoy hablando con un chico que me tiene muchísima paciencia, ha sido muy comprensivo, y se ha portado muy bien conmigo.

Él conoce toda mi historia, y me acepta tal como soy. Pero aún así todavía no hemos podido tener ningún tipo de relación sexual sin ropa, porque me siento sucia, me siento p*** si busco a un hombre en la cama.

Me encantaría dejarle un mensaje a todas las chicas y mujeres que lean esto, y por que no, también los hombres. Si sospechan que sus parejas, tienen actitudes violentas, o insanas con ustedes, pidan ayuda, animense a contarle a alguien de confianza, pero no sigan con relaciones tóxicas, porque pueden ser perjudiciales para sus vidas, y sus futuros. ¡Gracias!

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Quiero dar las Gracias infinitas a Virginia por tener el valor de compartir esta historia con nosotros, ha sido muy valiente y se lo agradesemos muchisimo.
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Y ustedes que nos leen, no olviden COMPARTIR, para ayudarnos a crear conciencia.